1 de abril de 2011[509] visitas [0] comentarios
En la primera página de un periódico de estos días se podría leer que un tal Miguel Boyer va a presidir la Comisión Asesora de Competitividad del Gobierno socialista. Un poco más abajo, otra noticia aseguraría que la Justicia tiene que decidir si acepta la suspensión de pagos de las empresas de José María Ruiz-Mateos o no... ¿un periódico de 2011 o de 1982?
En las páginas intermedias, la subida del número de desempleados en el país, alcanzando tasas casi escandalosas, es la mayor preocupación de los españoles que escuchan con pavor la palabra crisis económica... ¿una noticia de 1982 o de 2011?
El Gobierno socialista, como resultado de la situación económica, ha tenido que poner en práctica sus políticas más liberales, pese a las promesas iniciales. Ante esta situación, los líderes sindicales, incluidos los de UGT, se han puesto delante de una pancarta para manifestar su oposición a las políticas del Ejecutivo. ¿Los primeros paros de la democracia, en 1982, o la huelga general del 29 de septiembre de 2010?
Menos mal que el Mundial de Fútbol ha salvado el ánimo de quienes ven cómo comprar una casa resulta casi un sueño porque pagar una hipoteca con estos sueldos resulta imposible. El deporte se ha colado en todos los televisores españoles como la receta perfecta de 'Pan y circo'. Pero, ¿el Mundial de España, con Naranjito, o el de Sudáfrica, con Iniesta?
Claro que en este 'dejavù' casi 30 años después hay claras diferencias: La tasa de paro en 1982 era del 17% pero en términos absolutos no se pasaba de los 2,5 millones de desempleados. Hoy son 4,5 millones, un 20% del total.
Mientras Ruiz-Mateos peleaba hace 30 años contra la expropiación de sus empresas por parte del Gobierno, ahora es la crisis y la suspensión de pagos la que está destruyendo su imperio.
Tampoco Miguel Boyer es el que era. Si entonces tenía en sus manos hasta el poder de devaluar la peseta (una sus primeras medidas como ministro de Economía), ahora se escuchará sólo su voz y la moneda única le corta cualquier capacidad de movimiento por ese lado.
Claro que, por suerte, podrá seguir viendo caras conocidas en otros comités de asesores, consejos de administración de grandes empresas... y al final, hasta Rubalcaba, sigue siendo el delfín del PSOE. Sólo se echa de menos a Naranjito.
Por: El mundo

